Firmas invitadas
Franc Ponti: “Si algo funciona, cámbialo”
ESADECREAPOLIS | 6 julio 2011 | Firmas invitadas | 8 comentarios
Es una frase que pronunciamos sin apenas darnos cuenta. Decimos sin titubear que cuando algo funciona no hay que tocarlo, que es mejor dejarlo tal como está. Parece que, además, esta afirmación está sustentada por lo que denominamos el “sentido común”. Sucede sin embargo que lo que era lógico apenas hace unos años hoy puede haber dejado de serlo. Los tiempos, nos guste o no, cambian muy rápidamente.
Es la famosa “sociedad líquida” del pensador Zygmunt Bauman. Una sociedad en la que ya no hay casi nada fijo, estático, inerte. Y en la que todo fluye y cambia a una velocidad pasmosa. Valores líquidos, trabajos líquidos, relaciones líquidas, productos y servicios líquidos… Ya nada tiene consistencia sólida, ya nada ha venido para quedarse. Lo que hoy funciona, mañana puede dejar de hacerlo. Que se lo digan a los de la Nintendo Wii, ayer nadando en la abundancia y hoy en plena crisis de ventas.
Ante tal panorama, más allá de lamentos y quejas, lo que se impone es actuar en consecuencia. Ante un entorno cada vez más enloquecido, hay que plantar cara con organizaciones ágiles, rápidas y, por qué no, también un poco locas. La rigidez empresarial de otros tiempos (jerarquías, organigramas, burocracias, departamentos) tiene que, paulatinamente, ir dejando paso a conceptos como red, colaboración, trabajo interdisciplinar e innovación. Si no somos capaces de crear empresas líquidas el tsunami del cambio va a poder con nosotros.
Cuando algo funciona quizá no hay que cambiarlo ahora mismo. Pero hay que ir empezando a pensar en cambiarlo pronto, porque de lo contrario alguien lo va a hacer por nosotros. ¿No se han reinventado Ferran Adrià y su Bulli en la cima del éxito? Observemos el comportamiento de las firmas más innovadoras del panorama internacional: constantemente lanzan nuevos retos y desafíos creativos que actúan como motores de innovación.
Lo que hoy parece funcionar es posible que en breve deje de hacerlo. Sólo los más flexibles, inteligentes y creativos, por tanto, sobrevivirán. Dirigir una empresa, más que nunca, supone correr una maratón que, cuando acaba, vuelve a empezar. Necesitamos estar en forma, romper viejos hábitos, reinventarnos continuamente, sacudir los convencionalismos del sector, explorar más allá de los límites de lo razonable. Esa es la actidud innovadora que, sumada a los valores clásicos de trabajo, esfuerzo, paciencia y honestidad logrará que sobrevivamos a los difíciles tiempos que nos han tocado vivir. Hacer lo de siempre, pensar como siempre, no movernos ni un ápice de nuestras convicciones puede llevarnos al más absoluto de los fracasos. Nos guste o no, no es tiempo de convicciones rígidas, es tiempo de ilusiones flexibles, retadoras, disruptivas e inteligentes.
Franc Ponti, director del Centro de Innovación de EADA.
Consultor y conferenciante internacional en creatividad e innovación. Ha publicado recientemente “Si funciona, cámbialo” (Gestión 2000).

El No cambio es una actitud de por sí reactiva, con muy pocas posibilidades de sostenerse hoy en día. Si nada es estático a nuestro alrededor, cómo podemos pensar que siendo nosotros los mismos, obtendremos los mismos resultados.
La experiencia acumulada, por muy positiva que sea, es simplemente pasado. Para hoy quizás es suficiente, pero para mañana ya no. Si nos quedamos atorados en repetir los comportamientos habituales, solo podremos repetir lo ya vivido y puesto que habrá dejado de ser original, también estará vacío de estímulo.
Queremos construir futuro o nos resignamos en pensar que el futuro es sólo una repetición hueca del pasado?
A mediados del S XXI, frente al cambio, habrá dos tipos de empresarios.
A) El Rápido, que mira a largo y:
1.- ve venir el cambio, lo huele, lo “siente”;
2.- lo “lee” y lo “entiende” (y no pretende ignorarlo)
3.- lo “acepta” y hasta lo “ama”
4.- y se pone en marcha para adaptarse y utilizarlo.
y B) El Empresario Muerto.
Sin acritud.
El oportuno aviso de Franc Ponti está destinado a que tomemos conciencia de que no es que el cambio se algo deseable o no; es sencillamente tan ineludible como imparable. La alternativa es actuar desde ya para adaptarse o protestar para morir.
Muchos empresarios maduritos deberíamos pensar que es urgente reciclarse profesionalmente porque lo que ayer tuvo valor, mañana -con seguridad- ya no va a servir.
Saludos cordiales